"El Abrazo Eterno"
Un homenaje al mole Mamá Chole.
Una receta con alma, técnica, raíz y vuelo.
Una sinfonía de sabor que podría, sin exagerar, merecer una estrella Michelin.
Concepto del platillo:
Un medallón de cordero sellado y jugoso, servido sobre un cremoso puré de camote al anís, acompañado de vegetales baby glaseados, con un espejo de Mole Mamá Chole (variante dulce) perfectamente montado con un toque de mantequilla avellanada.
Un plato que honra la tierra, la tradición y la elegancia contemporánea.
Este no es solo un mole servido con carne.
Es un viaje: del campo al mantel blanco, del barro a la porcelana fina, de la abuela al jurado Michelin.
Ingredientes (para 2 personas de paladar exigente):
Para la proteína:
- 2 medallones de cordero (centro de rack, aprox. 180 g cada uno)
- Sal de mar y pimienta negra recién molida
- Aceite de oliva
- Tomillo fresco
- 1 diente de ajo
- 1 cucharada de mantequilla
Para el puré mágico:
- 1 camote mediano
- 1 anís estrella
- 1 pizca de canela
- 1 cucharadita de mantequilla
- Sal de mar al gusto
- Un chorrito de leche (o crema vegetal si es necesario)
Verduras de temporada:
- Zanahorias baby, ejotes franceses, calabacitas baby o espárragos
- 1 cucharadita de miel de agave
- Una gota de limón
- Sal y aceite de oliva
El alma: el mole Mamá Chole
- 6 cucharadas de Mole Mamá Chole (dulce)
- 2 cucharadas de agua caliente o fondo de ave
- 1 cucharadita de mantequilla avellanada (mantequilla derretida hasta dorar)
Preparación, paso a paso con emoción:
1. El puré que acaricia la memoria
Cuece el camote pelado con el anís y la canela hasta que esté tierno. Retira el anís. Hazlo puré con mantequilla, sal y un chorrito de leche hasta que quede sedoso.
Este puré no es solo dulce: es perfume, suavidad, raíz.
2. El cordero: fuego, respeto, perfección
Sella los medallones en sartén muy caliente con aceite de oliva. Añade el ajo y tomillo. Baña con la mantequilla.
El objetivo: un exterior dorado, un interior rosado. Cordero tierno que se deshace con elegancia.
3. Las verduras: frescura vestida de gala
Saltea las verduras baby con un poco de aceite, miel de agave y sal. Añade una gota de limón al final.
Deben brillar, crujir, contar su propia historia. Que no sean adorno: que sean orquesta.
4. El mole Mamá Chole: el protagonista absoluto
Calienta el mole con un poco de agua caliente y agrega la mantequilla avellanada. Remueve suavemente.
El resultado: un mole sedoso, brillante, profundo… como terciopelo oscuro que te envuelve el alma.
Montaje digno de ovación:
En un plato blanco y amplio:
- Coloca un espejo fino de mole caliente.
- Encima, el medallón de cordero (corte limpio, con orgullo).
- A un lado, una quenelle de puré de camote.
- Decora con las verduras dispuestas como pinceladas de color.
- Finaliza con microverduras, ajonjolí tostado y una lágrima de mole sobre el cordero.
Comentario de chef para jurado Michelin:
"Esta receta no busca reinterpretar el mole. Lo honra.
Lo lleva a la mesa más exigente, sin perder el alma que lo vio nacer.
Es memoria y técnica.
Es barro convertido en gala.
Es Mamá Chole, pero con cubiertos de plata."
El toque final:
Mamá Chole no es solo mole. Es raíz, es amor.
Y hoy, en esta receta, se vuelve estrella. No por sofisticación vacía, sino por elevar la tradición con respeto, con fuego y con arte.